Hasta pronto

Hace seis años me encontraba entrando por la puerta del que sería mi nuevo colegio. Vestida con mi uniforme recién comprado, mi pelo planchado como de costumbre, mi aparato de dientes y mi mochila de flores, caminaba sola y nerviosa por el patio esperando encontrar a alguien de mi nueva clase, y así fue. Sonó el timbre y yo, sin saber hacia dónde se dirigía, me limitaba a seguir a la gran masa de alumnos antiguos y nuevos que esbozaban una enorme sonrisa por volver a verse tras el verano.

Al llegar a las aulas de primero de la ESO y conocer a mis nuevos compañeros llegó nuestra tutora para explicarnos las normas que debíamos cumplir a lo largo del curso, tras ella los profesores de las distintas asignaturas que teníamos: lengua, mates, inglés…He de reconocer que en esta última era bastante mala porque no había dado mucho inglés en el colegio del que venía, pero recuerdo que nos hicieron aprender una canción para cantarla al día siguiente, yo escogí: Katy Perry – Hot N Cold. Reconozco que el curso no fue fácil, pero conseguí ir aprobando y pasar de curso.

Fueron pasando los años y con ellos los cursos, cuarto de la ESO se me complicó y tuve que repetir, pero reconozco que me vino bastante bien porque mejoré mis notas y porque, por una vez, tuve un verano libre de estudios. Además, al repetir conocí a la que sería mi nueva clase, cambiaba de aires y estaba más emocionada que nunca y aunque tuvimos algún que otro conflicto, nada que no pudiéramos solucionar.

Cada año, los alumnos de cuarto de la eso organizan la fiesta de fin de curso para poder ganar dinero para el viaje de fin de curso. En esa fiesta hay actividades para niños de todas las edades, castillos hinchables, musicales y un bar con comida y bebida para pasar todo el día en el colegio jugando. Con el dinero que recaudamos nos fuimos a Cabo de Gata, en Almería, y aunque no fue uno de los mejores viajes que hicimos porque nos castigaron unas cuantas veces, el viaje fue muy bonito y me gustó mucho.

Pasamos bachillerato e iniciamos una nueva etapa en la que las excursiones eran a universidades. En segundo vivíamos estresados por las notas, los trabajos, los exámenes, las presentaciones, la Evau y, como no, el reducido tiempo para realizar todo lo anterior. Aunque no estoy orgullosa, me quedaron cuatro asignaturas para junio, que me impidieron presentarme a la primera convocatoria de selectividad, pero gracias a esas asignaturas, conseguí subir mi media de bachillerato y presentarme a la segunda convocatoria de selectividad que terminó el 5 de julio de 2018. Así y aunque se me complicó bastante, conseguí terminar mi etapa escolar para empezar una nueva etapa universitaria.

Seis años más tarde y tras haber superado todos los peligros que el colegio supone, me encuentro aquí, mirando la clase desde donde tanto miedo tuve de hacerlo, miedo de hablar delante de toda la clase, presentar un trabajo ¡me parecía imposible!, y desde aquí dejo atrás el colegio, a mis compañeros, a mis profesores y las distintas clases que me han dado. También quiero dar las gracias a todos los profesores que me han dado clase, que me han apoyado cuando lo he necesitado, a las profesoras del comedor que nunca se las recuerda, a las de secretaría y administración, a todas las hermanas del colegio y a los encargados de las instalaciones.

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Mi clase de 2º de Bachillerato

Desde aquí os doy las gracias y os digo hasta pronto.

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Último día de selectividad en la Facultad de Veterinaria UCM
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No juzgues sin conocer

Hola,
En el post de hoy hablaré de la obsesión que tenemos hoy en día por el aspecto, como ya dije anteriormente, existe una gran influencia a causa de las críticas que la gente “ofrece” a los demás sin pensar como les pueda afectar.
Estas críticas tienen una gran influencia en las personas, sin ir más lejos, a mí me afecta bastante lo que la gente pueda pensar de mí, el famoso ¿qué dirán? Y es que hoy en día estas críticas están marcando demasiado la sociedad con los anuncios, la televisión, la radio que, de manera indirecta, nos dicen cómo vivir nuestra vida. Pretenden que sigamos un modelo de vida que se aleja muchísimo de la realidad y que nos es imposible alcanzar.
He de decir, en primer lugar, que no trato de ofender a nadie con esto, ni mucho menos, solo trato de haceros llegar mis opiniones así que si alguno, por algún casual, se siente ofendido, de verdad que no iba con esa intención.
La verdad es que yo estoy un poco en contra de la televisión en cuanto a estos temas moda, dinero, vida de los famosos… imagino que sabréis que la sociedad está dividida, yo la considero dividida en tres grupos, el primero lo ocuparían las personas con gran cantidad de dinero y que viven con todo tipo de lujos, en el tercer grupo estarían las personas pobres (siento usar este denotativo) personas sin hogar, sin trabajo y cuyas condiciones de vida son míseras; y en el segundo grupo encontramos personas que viven en condiciones normales, con un trabajo, una casa y unas preocupaciones.
Ahora me centraré en hablar del primer grupo que, de un modo u otro, han llegado a su situación actual, ya sea por herencia o por méritos propios. En programas y revistas nos muestran sus principales preocupaciones, cómo a qué restaurante ir, qué marca pega mejor con su forma de ser y su vida, para mí, se basa en las apariencias.
Bien, ahora centrémonos en el tercer grupo. He realizado varios voluntariados que consistían en ayudar a personas sin hogar, hacerles compañía, llevarles el desayuno y la comida y escucharles, que a veces es lo único que necesitan. Al realizar esos voluntariados tu forma de ver la vida cambia, muchos de ellos tienen una historia detrás, algunos eran abogados o banqueros, otros tuvieron que dejar su país y con él a su familia. Sus principales preocupaciones se basan en tener comida para el tiempo que vivan en la calle, poder ver a su familia o repartir sus currículum para incorporarse a un nuevo trabajo.
He conocido a muchas personas que jamás se esperaron vivir en esa situación, personas que vivieron por encima de sus posibilidades cuando todo les iba bien, personas queridas por sus familiares y amigos y que ahora no reciben más que malas caras y rechazo. Hay gente que incluso los odia, que les pega por estar ahí o incluso les escupen u orinan.
Conocer a estas personas te hace darte cuenta de lo que tienes y de lo que realmente es necesario o superfluo. Son personas como todos nosotros y no creo que sea necesario tratarles de esa forma.
Así que ahora mentalizaros de lo que os digo, tratad de entenderles, su situación y las causas por las que están donde están, solo necesitan un poco de compañía.
Advierto, no todos son iguales, algunos tienden a desconfiar más que otros u os contestan mal, pero ante todo paciencia. Poco a poco le cogeréis el truco.

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Juntos hacia un nuevo año

Buenas noches lectores:

Ya estamos a día 1 de Enero de 2018, nuestro primer día juntos de un nuevo año. ¿Qué tal este año? ¿Ya habéis pensado algunos propósitos?

Yo sí, mi primer propósito y que os afecta a vosotros es dedicarle más tiempo a este blog, he estado demasiado ocupada este año y no le he dedicado el tiempo que debería, pero prometo dedicarle más tiempo.
Puede que tener un blog parezca fácil de llevar, que simplemente tienes que escribir y expresar lo que sientes o pienses, no siempre es eso, a veces no hay palabras para expresar lo que uno siente, no tienes ánimo para escribirlas, no tienes tiempo y el trabajo se te acumula, porque a veces no tienes todo el tiempo que necesitas o no sabes qué palabras utilizar para no heriros a vosotros, lectores. Es muy difícil no causar un impacto más del de haceros pensar o entender mi punto de vista, porque no depende de las palabras que yo use, sino de la interpretación que vosotros podáis darle.

Por último, otro de los propósitos que pretendo cumplir este año es el de ser felíz. Si, ya sé que me diréis, algunos de vosotros, que es muy fácil. Pero, aunque yo os escriba aquí y os cuente lo que me afecta, es solo una pequeña parte de mí, es sólo lo que yo os quiero decir, de lo que yo quiero que sepáis.
Nadie sabe los problemas que cada persona puede tener en la intimidad de su hogar, nadie sabe lo que vivo yo a diario o cualquier persona que nos rodea. ¿Os habéis fijado lo que sucede a vuestro alrededor? Y no me refiero a quedarse solo en lo superficial, en lo físico, en: “Mira a esa chica como viste” o “Y ese chico, ¿has visto su pelo?” porque a veces, la gente sólo quiere que veáis una pequeña parte de ellos. Me refiero a fijarse, abrir los ojos y prestar atención a lo que os rodea, a los comentarios, a los signos, a los gestos.

Os propongo a todos los que me leéis, en este nuevo año y como propósito común, que conozcáis a las personas que os rodean, que tratéis de entender su situación, su forma de ser, su forma de pensar, terminemos con esos comentarios fuera de tono, terminemos con esa forma de pensar superficial, terminemos con el odio hacia esas personas que creemos inferiores a nosotros y creamos en ellas, porque todos debemos ser tratados por igual, con la misma dignidad y el mismo respeto, porque nadie es mejor que nadie y porque así cumpliremos, no solo el propósito de ser felices, sino el de hacer felices a los demás.

Tenemos el poder de cambiar el mundo, tenemos ese poder en nuestras manos, si cada uno aporta su granito de arena podremos hacer este 2018, un año distinto.
¡Ánimo!

Gran Realidad 🎭

¿No te enteras de lo que se publica?

Buenas noches lectores, 

Hoy voy a daros unas pistas por si alguno aún no sabe como enterarse de todo lo que publico:

1. Para empezar tenéis que estar en la página de inicio del blog como veis aquí.

2. Abajo a la derecha aparece la palabra “SEGUIR” en color azul.

3. Introducís vuestro correo electrónico.

4. Le dais a “SUSCRÍBEME”.

5. Os llegará un correo de confirmación/verificación, al correo que habéis introducido.
6. Y por último, le dais al botón de confirmar.

Perfecto chicos, y así es como estaréis al día de todas las publicaciones que vaya haciendo.
Un Saludo, Gran Realidad. 🎭

¿Quieres ayudar?

Buenas noches lectores, 

¿No os habéis  planteado alguna vez en ayudar a alguien de alguna forma y no sabéis cómo?

Hay algunos de nosotros que aparentemente no podemos ayudar porque no tenemos los recursos necesarios como puede ser el dinero, pero no todo es el dinero, yo por ejemplo ayudo guardando tapones de plástico de botellas que voy a tirar, habrá algunos a los que os sonará raro y os preguntaréis ¿cómo funciona eso?

Últimamente hay muchas campañas de recogida de tapones de plástico. Para que la recogida dé sus frutos tenemos que por lo menos tener una tonelada de tapones, 1000 kg (1 tonelada) de tapones= 200€. A si que ya sabéis, guardar todos los tapones posibles y cuando tengáis una bolsa llena llevarla a algún lugar de recogida o mandarmelos a mí. 

Para esas personas que siempre han querido colaborar con algo y no han sabido muy bien como, os invito a hacerlo, y puede que parezca muy poca cosa pero estos tapones han servido para poder comprar sillas de ruedas a personas que las necesitan, salvar perreras, costear algún tratamiento para enfermedades particulares y muchas cosas más.

Ya somos muchos los que aportamos nuestro granito de arena o mejor dicho nuestro tapón de plástico, ¡adelante!, se tú el siguiente.

Además hay otras formas de aydudar a los que más lo necesitan, podéis llevar la ropa que ya no useis o que os quede pequeña a unos contenedores especiales para ropa, los hay de varios colores, yo los he visto blancos y verdes, a si que si alguno tiene por ahí ropa, también puede donarla.

Y si además de ayudar con esto, estás en contra de la violencia de género puedes donar ropa a unos contenedores destinados a esos casos, estos son los morados.

Si alguno está interesado en el tema de los tapones y quiere mandarme los tapones, adjunto mi correo.
gran_realidad_@hotmail.com

Un Saludo, Gran Realidad.🎭

Pérdida  de lo tradicional

Hola, 

¿Os habéis fijado en que ya nada es lo que era?, ¿que las personas hemos ido cambiando, tanto para bien como para mal?, ¿que la gente ya no se divierte con las mismas cosas que antes?, ¿que cada año los cursos más altos tienen alumnos más bajos?, ¿que ya no se vive igual? ¿que ya nada es tan verde como antes; que poco a poco se ha ido degradando hasta el punto de, algún día, ser de color negro? Y es que, en algunos casos, el avance de la tecnología nos está convirtiendo poco a poco en seres más tontos, seres incapaces de hacer cosas porque ya están las máquinas para hacerlas, ¿no creéis? O si no, preguntad a vuestros padres, o abuelos, o incluso si lo habéis vivido, ¿con qué jugabais de pequeños? Ibais al parque a jugar con la pelota, a casa de algún amigo, no existía WhatsApp y en las casas solo había teléfonos fijos; los niños si querían salir a la calle con sus amigos, tenían que llamar directamente a su puerta para preguntarlo. ¿Y ahora? Ahora hay muchas aplicaciones de mensajería como Facebook, Twitter, Instagram, que hacen todo por nosotros, que nos mantienen conectados con nuestros amigos y por donde hablamos para organizar cualquier cosa.

Es verdad que por una parte está bien ir avanzando en las tecnologías, pasar de escribir cartas, que tardaban mucho en llegar, a mandar un mensaje que llega y te contestan más fácil. Está muy bien todo eso, pero no olvidemos que por el hecho de avanzar en tecnología no debemos olvidar lo pasado. Con esto no quiero decir que vayáis como locos a escribir cartas a diestro y siniestro; simplemente que no perdáis las costumbres.

Y es que hoy en día la televisión, la radio, los ordenadores y toda la tecnología está controlando nuestras vidas. A mí la verdad es que la televisión en sí me parece una pérdida de tiempo, tiempo que podrías dedicar a salir y dar un paseo, estar con amigos o familia; a leer un libro, o dos, o tres; a hacer lo que te dé la gana,  cualquier cosa, antes de estar sentado frente al televisor. Claro que si es para ver noticias o el tiempo sí que la veo, aunque la verdad es que preferiría lo clásico: leer un periódico, por ejemplo, donde aparece también bastante información y puedes leerlo sentado en una terraza, en el césped de un parque…Y es que no solo estamos continuamente con aparatos electrónicos conectados a todos nuestros “amigos virtuales”, sino que también cuando estamos con personas, seguimos con el móvil hablando con esos “amigos virtuales”.

Solo tenéis que fijaros cuando quedéis con alguien, familiar o amigo, o miráis a vuestro alrededor. Siempre, SIEMPRE, hay alguien con el móvil mientras está con otras personas. Y digo yo, ¿no será mejor aprovechar el momento que estés con tus amigos para reír, correr, jugar, hacer lo que quieras hacer, y cuando vuelvas a tu casa ponerte con el móvil?, ¿no serán  mejor que, por un momento en tu vida, valores cosas tan sencillas como el aire, el sol, el calor y te dejes de tecnologías?

Lamentablemente vivimos en un mundo que ha llegado a tal extremo, que ya no hay vuelta atrás: un mundo en el que nos quitan una de esas máquinas y no sabemos qué hacer; nos quitan el móvil, la televisión, la play, y no somos personas, y solo en ese momento es cuando te das cuenta de que tenías mucha dependencia, de que poco a poco se te han ido pasando los minutos, las horas, los días, los meses y los años; de que no has vivido la única vida que tenías, de que no las has disfrutado como deberías y lamentablemente ya es demasiado tarde.

He de decir que hay un pequeño grupo de personas a las que el hecho de quitarles dichos aparatos electrónicos no les afecta, es decir, no están en ese sinvivir del que antes hablaba. La pena es que sea un grupo tan escaso el que puede dejar a un lado el móvil y centrarse en disfrutar y vivir.

Por eso os invito a los que estáis leyendo esto a que viváis la vida: que lloréis, que viajéis, que gritéis, que saltéis, que soñéis, que os riais, que disfrutéis y sobre todo que seáis felices. Haced que vuestra única vida sea perfecta, porque solo tenéis una y es vuestra;  vividla.

Apagad todos vuestros móviles y mirad arriba, porque cuando queráis daros cuenta va a ser muy tarde y solo lo lamentaréis; lamentaréis no haber vivido, reído, corrido, gritado y saltado lo suficiente; no haber salido de vuestra pequeña y cómoda cueva.

Adelante, probadlo. Igual os sorprendéis.

Un saludo, Gran Realidad. 🎭

¿Dónde ha quedado la igualdad?

Hola: 

Mi nombre es Laura y soy mujer. 

Sí, soy mujer y estudio en un colegio en Madrid. Os preguntaréis por qué os cuento todo esto. Pues veréis, un tema que ha causado bastante polémica en el mundo es la educación y la desigualdad que existe entre hombres y mujeres; es decir, si eres hombre, tienes ciertos derechos que siendo mujer no tienes.

¿Os habéis dado cuenta de que la mujer está considerada inferior al hombre? Es verdad, y es que desde tiempos remotos la mujer siempre se ha situado en el lugar menos importante, tratada como algo material y con demasiada condescendencia. No me considero una mujer feminista, ni mucho menos, pero a mi parecer la mujer juega un papel tan importante como el del hombre, y debe ser reconocida por todos y cada uno de sus logros conseguidos, como se hace con un hombre. Es probable que no tenga una experiencia propia respecto a este asunto, tal vez sea por mi edad, el país en el que he nacido o la religión a la que pertenezco, pero todos estos años estudiando la historia me han hecho aprender cómo se ha tratado a la mujer durante toda la vida, lo que ha tenido que sufrir una mujer dependiendo de la época y de la religión. Multitud de mujeres han luchado día tras día por ser respetadas, consideradas como una más en la sociedad, luchando para ser valoradas, por que no se las subestime y se las trate como a un igual. Desgraciadamente, pese a que estemos en el siglo XXI y la tecnología y la libertad de expresión hayan evolucionado, siempre hay alguien que permanece en el siglo pasado, donde la mujer es considerada un objeto nacido para servir a su marido y criar a sus hijos, siempre con lealtad y respeto, un aspecto que cambia si se habla de un hombre.

Aunque parezca mentira, hoy en día la educación está extendida por gran parte del mundo. A pesar de ello, hay lugares en los que a las mujeres se las considera incapaces de estudiar pues tienen que dedicarse a las tareas del hogar como limpiar o cocinar. Y no solo eso. Ser mujer en determinados países conlleva un sufrimiento que no se le ha hecho pagar a ningún hombre: el tener que casarse a temprana edad con un hombre al que no conocen, y por ende mantener relaciones sexuales con este e incluso quedar embarazadas. Lo más impactante de todo es que no estamos hablando de mujeres aún; estamos hablando de niñas de entre 13 y 14 años, cuyos cuerpos y mentes no están preparados ni para tener relaciones sexuales ni para estar embarazadas, y mucho menos para ejercer como madres.

Pese a ello, en multitud de países subdesarrollados lo ven como algo cotidiano, cuando en realidad no lo es. Pero todo esto no acaba aquí, puesto a que al ser casadas con el hombre que el padre ha elegido, tienen la obligación de abandonar todo, y en ese momento pierden toda posibilidad de tener unos estudios y un futuro propio.

Estas son cosas que pasan todos los días. Cada segundo que pasa una niña se ve en la obligación de casarse con un hombre que no conoce y que muy probablemente le doble la edad. Ahora os planteo una pregunta: ¿os imagináis que llegada la edad de 13 años os separen de vuestros padres para entrar a la casa de un desconocido, dormir junto a él, convivir con él, tener relaciones con él y vivir a su servicio?

Todo el mundo sabe que esta situación es real, que millones de niñas lo experimentan todos los días, sin que nadie las proteja de absolutamente nada. Está muy bien sentir lástima por unas pobres niñas, sabemos que no está bien y que nadie debería pasar por todo eso tan temprano, pero que seamos un país “desarrollado” no quiere decir que no ocurra; de hecho, más de lo que te puedes imaginar. Deberíamos dar un ejemplo de igualdad, y demostrar que hemos evolucionado, que la mujer juega un papel tan importante como el del hombre, con los mismos derechos, y que debe de ser tratada con respeto. Tanto a un niño como a una niña hay que dejarle disfrutar de su infancia, de estudiar, de leer, de explorar, de vivir, de expresarse y ser libres, siempre desde el respeto. No hacerlo es una de las razones por las cuales la sociedad va en retroceso. Todos somos iguales, ante todo, siempre y sin excepción alguna. Deberíamos dejar de preocuparnos por tonterías y prestar atención a todo aquello que, pese a no ver a menudo por la calle, existe, y aunque no sea definitiva y completamente, se puede solucionar, porque ninguna mujer debería sentirse inferior.

Por eso os invito a todas vosotras a luchar y a demostrar lo que valéis, haceros ver y luchar por lo que queréis ser, por lo que más os gusta y que nadie os frene.

Un saludo, Gran Realidad. 🎭